La barba bien llevada no es la que más crece: es la que llega a cada visita lista para trabajar. Estas tres costumbres la mantienen en su punto entre una cita y la otra.

Hidrátala, no la pelees

Unas gotas de aceite de barba después de cada lavado, repartidas con las manos hacia el final del vello. La piel debajo también: si sientes picores, es piel seca, no barba.

Cepilla en el sentido del crecimiento

Cepillo de cerdas duras, una vez al día, siempre en el mismo sentido. Al alinearte el vello la barba crece parejo y se define mejor el contorno.

La navaja, solo con nosotros

El borde de la mandíbula y el cuello se afinan mejor con toalla caliente y buen ángulo, no a las apuradas frente al espejo del baño. Si la barba te estorba entre visitas, pide el servicio de barba: 20 minutos y queda como si acabara de salir.